miércoles, 16 de septiembre de 2015

5 tribus más raras del mundo - Sabías que...

Hoy en día es difícil encontrar tribus aborígenes que no hayan tenido contacto con la civilización. Aquí te traigo las 5 tribus más extrañas del mundo que aún conservan su identidad.




LA TRIBU DE LOS VADOMA, EL PUEBLO CON PIES DE AVESTRUZ

Son una tribu que viven en el norte de Zimbawe.Hablan un dialecto de la lengua dominante Shona de Zimbawe. Una minoría sustancial de esta tribu tiene una condición conocida como ectrodactilia en la que los tres dedos medios de los pies están ausentes y los dos exteriores son grandes y raros, lo que resulta que la tribu es conocida como “los pies de avestruz”. Este es un trastorno autosómico dominante como resultado de una mutación en el cromosoma número siete. Las personas con esta enfermedad no son discapacitados y están bien integrados en la tribu. Debido al aislamiento de la tribu Vadoma, se ha desarrollado y mantenido la ectrodactilia, y por esto la condición es mucho más frecuente que en otros lugares. La ectrodactilia aparece en todo el mundo. Es causada por diversos defectos genéticos humanos. También se asocia con la pérdida de audición. Se produce en 1 de cada 90.000 nacimientos.



LA TRIBU DE LOS PIRANHAS Y SU INCREÍBLE IDIOMA

El idioma más simple y extraño jamás escuchado de entre los cerca de 6.000 que se hablan en el mundo vive en el Amazonas. Tan rara es la lengua de los pirahas, una tribu de apenas 200 individuos que habitan en la ribera del río Maici, que supone el final del reinado de la teoría de la gramática universal de Noam Chomsky, bajo la cual se han criado los lingüistas de medio mundo. Sin números, sin pronombres, sin colores, sin tiempos verbales, sin oraciones subordinadas y con sólo ocho consonantes —siete en el caso de las mujeres— y tres vocales, los Pirahas consiguen comunicarse. Las investigaciones comenzaron en 1977 cuando Everett navegaba el río Maici y contactó con unos individuos que se comunicaban “cantando, silbando y tarareando”. Lo que oía era tan diferente a cualquier otra cosa, que este lingüista en misión evangélica decidió quedarse a vivir entre los indígenas, con su mujer y sus tres hijos. Sus descubrimientos a lo largo de estos años son fascinantes. Los Piraha no sólo carecen de números en su idioma, sino de cualquier término que implique contar, es decir, no hay palabras para ‘todo’, ‘nada’, ‘muchos’ o ‘algunos’. Se les intentó enseñar a contar hasta 10 en portugués, pero fue imposible debido a que su idioma no contiene nada parecido, ninguno llegó ni siquiera a contar hasta el número 4. Tampoco pudieron aprender a sumar ni siquiera un uno más uno. En el idioma de los Pirahãs no caben los colores, ni los tiempos verbales, ni la ficción, ni cualquier otro idioma. Son monolingües a pesar de tener contacto con colonizadores y tribus de origen Tupí-Guaraní desde hace más de 200 años. La ausencia de tiempos verbales, de pretéritos o futuros, influye probablemente en la ausencia de cualquier conciencia histórica, en la inexistencia de cualquier dios o mito de creación, y hasta en la formación del sistema de parentesco más simple jamás documentado. “No hay entre los Pirahas memoria individual o colectiva más allá de dos generaciones y ninguno es capaz de recordar los nombres de sus cuatro abuelos”, escribe Everett. Respecto a Dios, tampoco les entra en su cabeza. “¿Quién creó las cosas?”, les preguntó Everett. “Todo es lo mismo”, respondieron los indios, queriendo decir, siempre según el estudioso, que nada cambia y por lo tanto nada fue creado. Por último, y quizá más importante para los lingüistas, los Piraha parecen incapaces de crear oraciones subordinadas, carecen de lo que Chomsky llama ‘recursividad’. Sin esa capacidad recursiva, que básicamente consiste en poder intoducir oraciones en otras oraciones sin límite, la lengua Piraha es incapaz de crear, abstraer, generar otras ideas más allá de la experiencia. La recursividad había sido hasta ahora identificada en todos los idiomas y Chomsky la consideró un elemento clave del cerebro humano, lo que le llevó a afirmar que existe una ‘gramática universal’, una misma manera en que todo los humanos utilizamos el lenguaje.



LA TRIBU DE LOS KOLUFOS O KOROWAI, UNA TRIBU CANÍBAL

La tribu de los Korowai, o Kolufo, viven en el sureste de Papua. No llegan a unas 3.000 personas, que hasta la decada de los 70 eran practicamente desconocidos. Es una tribu muy rara aunque lo que mas llama la atencion, y aterroriza es que es una de las pocas tribus que aun practica el canibalismo. Viven en grupos de 10 a 12 personas, tienen unas casas muy extrañas, las construyen en las copas de los árboles. Prácticamente no han tenido contacto con los hombres blancos, a los que llaman “laleo”, que en su idioma significan “demonios fantasmas”. Muchos de ellos jamás han visto un “laleo” en su vida. Entre ellos se pelean a menudo. Matan y se comen a los que consideran khakhua o brujos, que toman la forma de hombre y son responsables de las muertes misteriosas de los miembros de la tribu. Ellos dicen que no comen humanos, si no que sólo se comen a los brujos que han hecho daño a los miembros de su tribu. No es fácil dar con ellos, están en una parte de la selva muy espesa.



LA TRIBU DE LOS BODI, LA GRASA ES BELLA

En la zona del valle del río Omo, en Etiopía (África Oriental), viven hasta 50 tribus diferentes. De todos estos grupos humanos destacan especialmente por su curioso aspecto físico: los bodi. Por lo general, los varones de todas las tribus del valle del Omo son esbeltos, fibrosos y musculados, los hombres bodi destacan por todo lo contrario: por su obesidad. Las mujeres bodi son célebres por su gran belleza. Finas, delgadas, con grandes y expresivos ojos y de aspecto muy delicado. Los varones, en cambio, son hombres muy gruesos y grasientos. Con la llegada del mes de junio escogen al miembro más destacado de la tribu. Que no será el más fuerte ni el más inteligente, sino el más gordo. Los bodi son de por sí una gente rara y extraña, son seminómadas, adoran a su ganado por encima de cualquier cosa. En un momento determinado del año, los varones de la tribu sienten el deseo de optar a un puesto respetable en su grupo social, y entonces empiezan a engordar. Durante un período que varía entre tres y seis meses, siguen una dieta hipercalórica, a base de sangre de vaca mezclada con leche, que les hace duplicar, y en algunos casos hasta triplicar, su peso corporal. Cuando llega el día señalado para la elección del nuevo soberano, la aldea se convierte en un festival. Todo comienza con una fiesta en la que los hombres bailan moviendo sus flácidas carnes. Luego, son exhibidos, se les mide la circunferencia del abdomen y se les pesa cuidadosamente. El vencedor, además de ser proclamado rey por un día, será recompensado con la mano de la doncella más bella de la tribu.



LAS TRIBUS SAMBIA Y ETORO, EL CULTO AL SEMEN Y A LA HOMOSEXUALIDAD

Después de dos años, entre 1972 y 1974, conviviendo con los sambia, el antropólogo Gilbert Herdt escribió el ensayo Sambia Sexual Culture en el que detalla los rituales homosexuales que practican para conseguir el completo desarrollo de los niños y convertirlos en fieros guerreros. Los niños débiles sólo se transformarán en viriles guerreros si ingieren grandes cantidades de esperma. Este tipo de inseminaciones, de los adultos a los niños, se producen por vía anal y, sobre todo, por felaciones. Para ellos es igual que los primeros meses de vida, cuando las madres amamantan a sus hijos. Los niños son separados de sus madres a la edad de 7 u 8 años y pasan a las bachelor’s houses (casas de licenciatura) donde permanecen hasta la edad de 14 o 15, momento en el que pasan de ser inseminados a inseminadores. Otras tribus de la zona, como los etoro, piensan que los niños nacen sin semen y que, por tanto, los adultos deben suministrárselo. Al ser un bien preciado y limitado, las relaciones sexuales con mujeres, sólo para procrear, están limitadas a un número determinado de días al año… para no malgastarlo.