lunes, 26 de diciembre de 2016

LA CASA MÁS BARATA DEL MUNDO

¿Cuánto cuesta la casa más barata de nuestro planeta? Sólo 35 euros!




La 'start up' italiana Wasp presenta una impresora de 12 metros de largo que genera con barro y adobe viviendas con estructuras circulares de 6 metros de diámetro.

Una gigantesca impresora 3D es capaz de fabricar casas de adobe con un precio de producción de 35 euros. Sus creadores, de la empresa italiana Wasp, han construido por el momento una de estas viviendas, que se encuentra en su sede de Massa Lombarda, pero aseguran que tienen pedidos de varios países, e incluso se plantean edificar "un pueblo entero".

En una entrevista con Efe, el socio de Wasp, Gianluca Pugliese, señala que uno de los destinos idóneos para estas casas de adobe son las zonas en las que se ha producido una catástrofe y donde hay que realojar a la población que ha perdido su hogar. "En Italia, conozco a personas que llevan muchos años metidas en carpas. Con esta tecnología se pueden construir casas mejores", resalta.

Wasp moldea las casas una enorme impresora 3D, de 12 metros de alto y 7 de ancho, que no requiere más materia prima que barro y paja. Pugliese detalla que se necesita únicamente un equipo de cuatro personas para montar la máquina, para lo que se tarda dos días, y "darla de comer".

A un ritmo de unos 50 centímetros diarios, la impresora levanta la estructura principal de la casa en una semana. El resultado es una estructura de forma circular, de 6 metros de diámetro y 4 de altura, hueca en su interior (área de habitación) y sin techo. El experto indica que el tejado debe ser añadido después al armazón, adaptándolo a los requisitos urbanísticos del sitio donde se ubique la casa.

Pero lo más llamativo es el coste de producción de la primera y por ahora única casa construida por Wasp con esta tecnología: "35 euros, incluida la gasolina para mover la tierra", dice. Remarca que la ventaja de esta construcción es que no precisa mover camiones para acarrear materiales, ya que la materia prima se puede obtener in situ.

Además de sin techo, la estructura sale de la impresora sin puerta ni ventanas. Publiese aclara que estos elementos hay que abrirlos después, cortando el adobe, aunque se trabaja en una mejora de la técnica que permita integrar las aberturas en el proceso. La impresora sí hace, en cambio, unos salientes que aparecen repartidos por toda la superficie exterior de la casa. "En ellos se pueden poner plantas, que secan el barro, o una huerta vertical para obtener comida", ilustra.

En el proyecto de Wasp, la impresora madre viaja acompañada de dos hijas que se encargan de convertir la choza en vivienda: una impresora 3D de 3 metros de alto monta los muebles, con material plástico, y otra más pequeña fabrica la vajilla.

Las tres impresoras (la más grande, desmontada en módulos) caben juntas en un contenedor de transporte estándar que puede ser trasladado a cualquier parte del mundo. Pedidos de todo el mundo

El desarrollador de Wasp adelanta que la start up trabaja para ver si puede hacer casas más altas -de hasta 9 metros- y anchas, y conseguir que la impresora se mueva por energía solar o eólica para reducir más los costes. Pugliese, que se encuentra al frente de la tienda abierta por Wasp el pasado septiembre en Madrid, señala que la empresa tiene "una lista de espera enorme", con pedidos "de todas las partes del mundo" para fabricar estas casas, como Taiwán, Siria y Sudamérica.